Cómo hacer con GANAS y no por obligación

Aquí podrás ver este artículo grabado en Youtube.

¿Haces muy a menudo las cosas por obligación o porque disfrutas con ellas?

Cuando estamos continuamente pensando “tengo que hacer esto pero no tengo ningunas ganas, pero claro es mi obligación, porque si no lo hago, tendré estas consecuencias..”.

Todos estos pensamientos, minan nuestra energía y, por supuesto, nuestro tiempo de calidad.

Mi objetivo con lo que hago es que te llegues a preguntar: ¿porqué busco tiempo para mí si todo el tiempo que tengo es mío?

Lo único que hay que cambiar es la sensación que te crea el no estar haciendo cosas que son realmente para ti así como la forma de hacerlas, el entorno y el momento de hacerlas.

Lo que es esencial que sepas es que la motivación, fuerza de voluntad o ganas por hacer algo te podrán venir más fácilmente cuando aquello que estés haciendo esté ligado a algo superior a ese algo que haces. 

Y ese algo que te has marcado es una meta a final de año o el objetivo del rol que quieres cumplir: mujer, madre, profesional, hija, tía o los que tu seas en tu vida. 

Cuanto más presente tengas esa meta, más fácil te será llevar a cabo aquello que tienes que hacer para conseguirla.

Parece sencillo y lo es, vamos manos a la obra.

LAS BASES PARA HACER CON GANAS

  • No soy una ilusionista ni creo en los mundos de Yupi: 

Sé que en la vida normal de las personas no les gusta todo lo que hacen. Pero ese es nuestro estado en piloto automático, ¿y si le diéramos la vuelta?, ¿porqué no nos podemos marcar disfrutar con aquello que hacemos? No estoy afirmando que las cosas te tengan que buscar por obligación, sino que busques una forma para disfrutar con ellas, en el caso haya que hacerlas sí o sí. 

Ejemplos que me ocurren tanto en tu vida personal como en tu vida profesional:

      • Ejemplo doméstico: Si después de cenar no me apetece nada fregar los platos, lo dejo para el día siguiente. Cuando me levante más fresca al día siguiente y me ponga música mañanera, seguro que disfruto más el momento que la noche anterior que tenía que hacerlo sin ganas. 

No seas tan autoexigente, si tu energía no la sientes así, de tenerlo siempre todo perfecto, porque si no, no disfrutaremos con lo que hacemos y acabaremos frustrados, siempre pensando en el después, etc.

      • Ejemplo profesional: En el trabajo, no dejes lo que más te cuesta hacer para el final del día, porque sino, es obvio que te pillará cansada, baja de energía y procrastinándolo otra vez para el día siguiente.

Prueba a hacerlo cuando más energías tengas. Es por ello que debes conocer tu ritmo productivo (ver artículo aquí) y el balance de tu energía al cabo del día.

Y cuando hayas terminado con aquello que te cuesta hacer o con tus Proyectos y tareas que tienes que sacar adelante tú sin la colaboración de otra persona, entonces ya puedes dejar espacio para las reuniones, consultas, etc, pero no antes.

      • Ejemplo como madre: llevas un día de mucho cansancio y por la tarde no te apetece nada salir de casa porque el anterior día estuviste toda la tarde fuera de compras, con clases extraescolares de los niños, etc… 

Sin embargo, sabes que los peques necesitan salir de casa después de la siesta para jugar, airearse, ver mundo…

Lo que puedes hacer es organizar una tarde de experiencias en casa: pintar, inventarse un baile, cocinar un postre  o hacer manualidades. 

La proactividad en casa mejora la calidad del tiempo en ella. 

Lo peor que podrías hacer es salir por obligación cuando tu mal humor va a ir en aumento y toda la familia lo va a acusar.

  • Cambia tus palabras y cambiarás tus ganas de hacerlo: 

Si cambias estas palabras “tengo que levantarme pronto”, “tengo que cuidar de los niños”, “tengo que ir al trabajo”, “tengo que limpiar la casa”, “tengo que cocinar”… por frases internas como “quiero hacer … esto”, tus ganas mejorarán, ¡pruébalo!

  • Salir de nuestra zona de confort, también con ganas: 

Por supuesto que quedarán cosas que te costará hacer más que otras, como por ejemplo esos esfuerzos que nos pedimos nosotros mismos para salir de nuestra zona de confort y superar retos y objetivos que nos proponemos.

Y estos retos y objetivos deben hacernos sentir que son más grandes que nosotros incluso.

No lo hagas obligada, hazlo con ganas y disfrutando del camino, y no sólo del resultado. 

Aunque sea salir a hablar en público frente a 30 personas y las piernas te tiemblen, hazlo con ganas y la práctica te llevará a disfrutar del momento.

  • No seas conformista con aquello que no te gusta:

Hay muchísimas circunstancias que se pueden cambiar, tanto en tu vida personal como en tu vida profesional. 

Los límites te los pones tu.

  • Si lo que no te gusta es algo que haces diariamente y se repite día tras día, por ejemplo, tu trabajo, ahí hay que sembrar los cimientos para poder cambiarlo, por lo menos en un medio plazo.

Te remito aquí al artículo que escribí sobre «cómo ser más libre incluso trabajando para otro».

Si algo no te gusta de continuo, cámbialo. Si no, tendrás que aceptarlo, por ejemplo, el comportamiento de un familiar tuyo.

Pero recuerda, el primer paso para hacer que algo no te guste día a día te acabe gustando es cambiarlo.

LOS 3 PASOS PARA HACER CON GANAS Y NO POR OBLIGACIÓN

Aquí te quiero enseñar un sistema formado por 3 pasos para que, a la hora de hacer algo, puedas sembrar las condiciones con el que ese algo disfrutes o, como mínimo, no lo hagas con desgana.

Pondremos un mismo ejemplo que nos seguirá en cada paso: imagina que te han mandado realizar en el trabajo un Informe a las 16:00h que debes entregar al día siguiente a las 10:00h y del que no tienes nada de motivación para hacerlo:

1.- Analiza si aquello que vas a hacer es imprescindible hacerlo ahora o puede esperar a cuando tengas más ganas.

En este paso de nuestro ejemplo, sería analizar si lo puedes hacer en otro momento.

La respuesta es que no porque te lo han pedido para mañana a las 10:00h, y nos situamos que son las 16:00h del día anterior.

Aunque lo que sí puedes hacer, es lo que menos energía te va a requerir por la tarde, es decir, buscar información, estructurarla, para al día siguiente de 8 a 10h poder redactar el Informe ya con mucha mejor energía mañanera con el adelanto de la búsqueda de información que hiciste el día anterior.

2.- Si es imprescindible que lo hagas ya, ¿qué entorno y condiciones podrías sumarle mientras lo haces que lo hiciera más llevadero?

En nuestro ejemplo, estas son las opciones que se me ocurren, aunque por supuesto, esto es puro ingenio, ¡pon tu ingenio e imaginación a trabajar!:

  • Merendar algo rico
  • Ponerte música relajante o motivadora, dependiendo cómo te sientas.
  • Prever darte un premio cuando lo entregues / termines: comprarte esa prenda de ropa que hace días has visto, regalarle una cena en un rico restaurante a tu pareja y disfrutar de un ratito juntos… o un buen dulce que hace tiempo que no tomas.

3.- Si te es posible, haz la tarea por pasos y tratando de buscar el lado bueno de cada paso.

Aquí te quiero remitir al concepto de vivir lento del artículo de la semana pasada.

Cuando te ciñes a observar cada paso que estás dando sin obsesionarte por los pasos posteriores, el camino es mucho más llevadero.

Puedes escribirme a inma@inmagil.es para plantearme dudas acerca de cómo hacer con ganas y no por obligación, por si te quedara alguna duda.

Puedes también agendar una sesión gratuita de 45 minutos aquí.

Si te ha servido este podcast, puedes compartirlo para que pueda ayudar a más mujeres aquí.

Cuídate mucho, nos vemos en el próximo podcast para que encontrar tiempo para ti sea fácil.

Un abrazo

Inma

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